Busquemos perlas escondidas 24-30 DE AGOSTO JEREMÍAS 29, 30

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  Busquemos perlas escondidas 24-30 DE AGOSTO JEREMÍAS 29, 30   “‘Escribe en un libro todas las palabras que yo te diga’. Una instrucción sencilla que Jehová le dio a Jeremías… pero que encierra una valiosa enseñanza para nosotros. Saludos, mis hermanos. Iniciamos nuestra preparación de Busquemos Perlas Escondidas. Con mucho cariño y disposición… ¡Comencemos!”   ¿Cómo pueden los padres imitar a Jehová cuando tienen que disciplinar a sus hijos? Los padres pueden imitar a Jehová al disciplinar a sus hijos “hasta el grado debido” . Esto significa que, en lugar de reaccionar con enojo exagerado o tratar a los niños como si fueran "adultos en miniatura", los padres deben tomar en cuenta todos los factores relevantes antes de corregir. Al considerar la edad, el grado de madurez, el estado físico (como el cansancio o una enfermedad) y las circunstancias específicas del niño, los padres pueden aplicar una disciplina con medida, equilibrio y amor, tal como lo...

SEAMOS MEJORES MAESTROS // semana 20 al 26 DE OCTUBRE // primera asignacion

 


Empiece conversaciones

PREDICACIÓN PÚBLICA. Empiece una conversación con alguien que parece estar triste

El publicador estará trabajando en la lección 3 el punto 4 que nos dice

Hable con amabilidad y respeto. Cuando sentimos compasión por alguien y de verdad queremos ayudarlo, eso se nota en la forma de hablar. Así que elija con cuidado lo que dirá y cómo lo dirá. No diga nada que pueda ofender a la persona.

Duración 3 minutos

Circunstancia:

La publicadora está participando en la predicación pública en una plaza. Mientras ofrece publicaciones, nota a una señora sentada en una banca con expresión de tristeza y lágrimas en los ojos. Movida por la compasión, se acerca con amabilidad y respeto para ofrecerle compañía y consuelo

 

 Publicadora (con tono amable y respetuoso):
— Buenos días… disculpe que la interrumpa. La noté un poco triste, y solo quería decirle que, si necesita hablar o simplemente compañía, con gusto puedo quedarme un momento con usted.

Señora (sorprendida pero agradecida):
— Gracias, es muy amable… pero lo que me pasa no lo entiende nadie. Sufro de depresión y mi familia piensa que exagero. Me siento muy sola.

Publicadora (con empatía sincera):

Lamento mucho lo que está pasando. La depresión es algo que afecta a muchas personas hoy en día, y es triste que quienes sufren no siempre reciban el apoyo que necesitan. Si desea, puedo leerle un texto bíblico que ha animado a muchas personas.

Señora (asintiendo):
— Sí, por favor.

Publicadora (abre su Biblia y lee con voz serena):
Salmo 34:18 dice: “Jehová está cerca de los que tienen el corazón destrozado; salva a los que están hundidos en el desánimo.”
— Este texto muestra que Dios entiende perfectamente cuando alguien sufre. Él no ignora el dolor. Al contrario, está cerca de quienes se sienten rotos por dentro. Puede hablarle en oración, contarle cómo se siente… y Él la escuchará con atención.

Señora (con lágrimas, pero más tranquila):
— Qué bonito… no sabía que la Biblia decía eso. Me anima mucho saber que Dios entiende por lo que paso.

Publicadora (sonriente y con tono cálido):
— Me alegra saberlo. A veces leer la Biblia y orar nos ayuda a sentir paz. Pero, ¿ha podido hablar con un médico sobre cómo se ha sentido?

Señora:
No… Pensaba que tal vez, con lo que me leíste de la Biblia, si empiezo a leerla y a orar, podría mejorar.

Publicadora (con amabilidad y respeto):

¡Qué maravilla que quieras orar y comenzar a leer la Biblia! Poner en práctica sus consejos es lo mejor para nosotros. También quiero leer otro texto bíblico que puede ayudarte mucho en este momento. Está en Marcos 2:17. ¿Te gustaría leerlo tú misma?

Señora:
— Sí, claro.

Publicadora (le muestra el texto):
— Está en Marcos 2:17, mire lo que dice.

Señora (leyendo):
— “Los que están fuertes no necesitan un médico, pero los enfermos sí. No vine a llamar a justos, sino a pecadores.”

Publicadora (explicando con tono reflexivo):
Como ves, estas son palabras de Jesús. Fíjate en esta parte: “Los que están fuertes no necesitan un médico, pero los enfermos sí.” Jesús sabía que los enfermos necesitan ayuda médica. No hay nada de malo en buscar atención médica cuando la necesitamos. Los testigos de Jehová confiamos en la ayuda que Dios brinda, pero también buscamos atención médica cuando enfrentamos enfermedades como la depresión.

Señora (sorprendida y aliviada):
— No sabía que la Biblia decía eso. Me hace pensar que debería buscar ayuda médica… y al mismo tiempo acercarme más a Dios.

Publicadora (con una sonrisa cálida):
— Esa es una excelente decisión. Me alegra mucho que quiera aplicar los consejos de la Biblia. Si desea, mañana puedo pasar por aquí con una publicación que tiene consejos bíblicos para las personas que sufren de depresión. También podemos leer juntos otro texto que la anime.

Señora (agradecida):
— Me encantaría. Muchas gracias por su amabilidad. Hablar con usted me hizo sentir mejor.

Publicadora:
— Me alegra mucho escuchar eso. Entonces nos vemos mañana. Que tenga un día tranquilo y con paz.

Conclusión final:

La publicadora aplicó la lección 3, Hable con amabilidad y respeto, al acercarse con tacto y mostrar verdadera compasión por la señora que estaba triste. Su tono fue considerado y sus palabras transmitieron consuelo y empatía. Escogió con cuidado textos bíblicos fáciles de entender, que fortalecieron la fe de la señora y le dieron esperanza.


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