Busquemos perlas escondidas // 21-27 DE SEPTIEMBRE // JEREMÍAS 36, 37

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  Busquemos perlas escondidas 21-27 DE SEPTIEMBRE JEREMÍAS 36, 37   Se enojaron mucho con Jeremías, lo golpearon y lo metieron en prisión. ¿Qué podemos aprender de la manera en que Jeremías enfrentó esa situación? Sean todos bienvenidos a busquemos perlas escondidas Con mucho cariño y disposición… ¡Comencemos!”     Antes de empezar, quiero tomarme un segundo dar: ¡Gracias a todos los miembros por ser el motor de este proyecto! Su apoyo constante marca toda la diferencia. Realicemos la lectura correspondiente a esta semana Jeremias 36: 30. Por lo tanto, esto es lo que dice Jehová contra el rey Jehoiaquim de Judá: ‘No tendrá a nadie que se siente en el trono de David, y su cadáver quedará expuesto al calor del día y a las heladas de la noche. La pregunta es ¿Cómo se cumplió la profecía de que Jehoiaquim no tendría sucesor? La profecía se cumplió cuando Nabucodonosor hizo rey a Sedequías, tío de Joaquín , en lugar de que un hijo ...

EMPIECE CONVERSACIONES. MEJORES MAESTROS 🎤 // Semana 9 al 15 DE FEBRERO // 1RA ASIGNACION

 




SEAMOS MEJORES MAESTROS

Empiece conversaciones

PREDICACIÓN PÚBLICA. Invite a la persona a la reunión

La publicadora estará trabajando en la lección 3 el punto 3 que dice

Muestre empatía. Trate de imaginar cómo se siente la persona.

a.     Pregúntese: “¿Qué cosas es probable que le preocupen? ¿Qué puede parecerle interesante o serle útil?”. Estas preguntas lo ayudarán a mostrarle bondad de forma sincera y natural.

b.     Escuche a la persona con atención para demostrarle que a usted le interesa lo que a ella le preocupa. Si la persona empieza a hablarle de cómo se siente o le cuenta un problema, no cambie el tema.

Duración 3 minutos

 

Circunstancia:

El publicador está realizando su ministerio público en un parque tranquilo. Al notar a una señora sentada sola con una expresión triste, se acerca con respeto y amabilidad. Durante la conversación, descubre que la señora está lidiando con la depresión. El publicador escucha con atención, muestra interés genuino y le ofrece información útil sobre cómo la Biblia puede ayudarla.

 

Publicador: (Se acerca con amabilidad y sonrisa)

 Buenos días. Mi nombre es Ana, soy Testigos de Jehová. Hoy estoy compartiendo un mensaje de esperanza con las personas. ¿Le importa si me siento un momento?

persona: (Con voz baja) 

No, no hay problema…

Publicador: (Nota su expresión triste y muestra empatía)

 Disculpe, pero noto que parece un poco preocupada. ¿Se siente bien? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarle?

Persona (suspira):
—La verdad es que no he estado bien… últimamente me siento muy deprimida.

Publicadora (asintiendo con comprensión):
—Lo siento mucho. La depresión puede ser muy difícil de sobrellevar. ¿Ha podido hablar con alguien sobre cómo se siente?

Persona (con desánimo):
—No mucho… A veces siento que nadie entiende lo que estoy pasando. Me dicen que exagero, que soy dramática… y eso me hace sentir peor.

Publicadora (escuchando con atención):
—Entiendo… debe ser muy doloroso sentirse así, sobre todo cuando uno no se siente comprendido. La Biblia reconoce que hay momentos en los que las personas se sienten abrumadas. ¿Le puedo leer un texto bíblico?

Persona:
—Sí, adelante.

Publicadora:
—Por ejemplo, en Salmo 34:18 dice: “Jehová está cerca de los que tienen el corazón destrozado; salva a los que están hundidos en el desánimo.”
Como ve, Dios comprende lo que usted está sintiendo y quiere ayudarla.

Persona (con interés):
—¿De verdad? Pero… ¿cómo puede ayudarme la Biblia?

Publicadora (con calma):
—La Biblia ofrece consuelo y apoyo práctico. Mire lo que dice Isaías 41:10:
“No tengas miedo, porque yo estoy contigo. No te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré.”
Jehová realmente se preocupa por usted y quiere que se sienta acompañada.

Persona (conmovida):
—No sabía que la Biblia decía cosas así… se siente reconfortante. No pensé que Dios estuviera tan cerca de personas como yo.

Publicadora (con empatía sincera):
—A mí me ha pasado algo parecido. Cuando me he sentido así, algo que me ha ayudado mucho son las reuniones que tenemos. Allí se dan consejos prácticos basados en la Biblia y uno recibe mucho ánimo y consuelo. Por eso pensé que quizá a usted también podría ayudarle.

Persona (dudando un poco):
—Suena interesante… aunque no estoy muy segura.

Publicadora (respetuosa y amable):
—Lo entiendo. Si quiere, tengo un video muy corto que explica cómo son nuestras reuniones. Así puede ver con calma de qué se tratan. ¿Le gustaría verlo?

Persona:
—Sí, está bien.

(Pausa breve, simulando que ven el video)

Persona (sonriendo levemente):
—Me pareció muy bonito. No es como yo pensaba… se ve tranquilo y animador. Sí… creo que me haría bien ir a una reunión.

Publicadora (amablemente):
—Me da mucho gusto escuchar eso. Si le parece bien, podríamos ir juntas. Así no tendría que ir sola y nos ponemos de acuerdo con más facilidad.

Persona (con alivio):
—Eso me gustaría, porque así me sentiría más tranquila.

Publicadora (cordial):
—Perfecto. ¿Le parece si intercambiamos nuestros números de teléfono? Así nos comunicamos y coordinamos para asistir juntas a la reunión.

Persona:
—Claro que sí, me parece muy bien.

 

(Intercambian los números de teléfono y se despiden cordialmente)

 

Conclusión

En este diálogo, la publicadora puso en práctica la lección 3, punto 3, ya que mostró empatía sincera al interesarse por cómo se sentía la persona y escucharla con atención sin cambiar el tema. Al comprender su estado emocional, le ofreció palabras de consuelo basadas en la Biblia y la invitó con sensibilidad a una reunión cristiana, pensando en lo que podía serle útil y animador.

 


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