Busquemos perlas escondidas JEREMÍAS 9, 10 // 22-28 DE JUNIO

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  Busquemos perlas escondidas 22-28 DE JUNIO JEREMÍAS 9, 10   Les mando un saludo muy afectuoso, hermanos. Hoy tenemos un análisis bíblico excelente y para dar inicio, quisiera compartir con ustedes una lección clave. Busquemos juntos en nuestras Biblias el libro de Jeremías, en el capítulo 10, versículo 21. Que dice: Porque los pastores se han portado de manera irrazonable y no han consultado a Jehová. Por eso no han actuado con entendimiento y todos sus rebaños han sido dispersados”. La pregunta a responder es  ¿Qué pueden aprender los superintendentes cristianos de este versículo?  Los superintendentes cristianos aprenden que la eficacia en el cuidado del rebaño depende directamente de cuánto consultan a Jehová mediante el estudio de Su Palabra. Los pastores de los días de Jeremías fracasaron porque actuaron por su propia cuenta, sin buscar la guía de Dios. Por lo tanto, la lección principal para los ancianos de hoy es que no pueden confiar en su propia experie...

SEAMOS MEJORES MAESTROS // Semana 16 al 22 DE FEBRERO // SEGUNDA ASIGNACION

 


SEAMOS MEJORES MAESTROS 


Segunda asignación

 Empiece conversaciones

PREDICACIÓN INFORMAL.

El publicador estará trabajando en la lección 3 el punto 5 que dice

Ofrezca su ayuda. Siempre que sea oportuno, ayude a la persona. Una muestra de bondad puede ser la llave que abra la puerta a una buena conversación.

Duración 4 minutos

 

Circunstancia:

El publicador está de camino a la parada de autobús cuando observa a una señora que parece sentirse mal. Al ofrecerle ayuda, se genera una conexión que permite hablar sobre una promesa bíblica relacionada con la salud y la esperanza de un futuro mejor.

  Publicadora (con preocupación y empatía):
— Buenas tardes, ¿se encuentra bien? ¿Le puedo ayudar en algo?

Señora (con voz débil):
— Ay hija, me siento un poco mareada… por eso me detuve aquí.

Publicadora (la toma suavemente del brazo con cuidado):
— Venga, siéntese un momento en esta banca, yo la ayudo. Apóyese en mí con confianza.

Publicadora:
— ¿Le gustaría que llamara a algún familiar para que venga por usted? Si me da el número, con gusto lo hago.

Señora (con una pequeña sonrisa):
— Muchas gracias, mi amor, pero no se preocupe. Mi hijo me espera a una cuadra, iba en camino cuando me sentí así.

Publicadora:
— Me alegra saber que alguien está cerca. ¿Ya ha ido al médico?

Señora (con resignación):
— Sí, tengo una cita mañana… pero le confieso algo: los médicos no me pueden curar…

Publicadora (con asombro y compasión):
— ¿Y por qué dice eso? ¿Qué tiene?

Señora (con picardía):
— ¡La vejez! (ríe suavemente)

Publicadora (sonríe y ríe con ternura):
¡Qué buen sentido del humor tiene! Pues me alegra decirle que Dios ha prometido curar esa "enfermedad".. Le leo un versículo muy hermoso.

Señora

Si por favor, me gusta la biblia

Publicadora:
— Mire lo que dice Job 33:25:
“Que su carne se vuelva más fresca que cuando era joven; que él tenga otra vez el vigor de su juventud”.

Señora (sorprendida):
— ¡Qué bonita esperanza!

Publicadora:
es una promesa de parte de Dios. Nos asegura que llegará el momento en que no existan la vejez. Eso será parte del pasado.

Señora:
— ¡Qué interesante! ¿Y eso solo será para la vejez o también para otras enfermedades?

Publicadora (con gusto):
Me alegra que pregunte eso. Dios tiene pensado algo maravilloso no solo para la vejes, sino para todo el sufrimiento. Déjeme mostrarle otro texto precioso. Está en Revelación 21:4. ¿Quiere leerlo usted?

Señora:

 Sí, claro.  "Y les secará toda lágrima de sus ojos, y la muerte ya no existirá, ni habrá más tristeza ni llanto ni dolor. Las cosas anteriores han desaparecido”.

Publicadora: (Con entusiasmo) ¿No es hermoso? Dios promete eliminar no solo la vejez, sino también las lágrimas, la muerte, el duelo y todo dolor. Todo lo malo que hemos vivido será cosa del pasado.

Señora: (Emocionada) Nunca había escuchado eso... es muy consolador. Yo he perdido a mi esposo hace dos años y todavía lo extraño mucho.

Publicadora: (Con ternura) Lo siento mucho. Pero esta promesa incluye que volveremos a ver a nuestros seres queridos. Dios tiene el poder de devolverles la vida.

Señora: (Sonriendo con alivio) Qué mensaje tan bonito... Mire, ya me siento mejor. Mi hijo está ahí cerca, ¿me acompaña mientras seguimos hablando de eso?

Publicadora: (Con gusto) ¡Claro que sí! Será un placer seguir conversando mientras llegamos. Tengo más información que me gustaría compartirle sobre estas promesas.

(Ambas se levantan y caminan lentamente, conversando con serenidad)

 

Conclusión breve de la asignación

Esta conversación muestra claramente cómo el publicador cumple con el punto 5 de la lección 3: “Ofrezca su ayuda.” Desde el principio actuó con bondad y empatía al asistir a la señora, lo que abrió la puerta a una conversación significativa. Se adaptó a la situación, compartió un texto bíblico alentador directamente desde su celular y presentó una esperanza basada en la Biblia


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