LA ATALAYA // Semana 26 DE ENERO A 1 DE FEBRERO // ARTÍCULO DE ESTUDIO 47
Haga revisitas
DE CASA EN CASA. Ofrezca un curso de la Biblia
La publicadora estar trabajando en la lección 7 el punto 3
que nos dice
Adapte su horario al de la otra persona. Pregúntese: “¿Cuándo está
disponible para hablar conmigo? ¿Dónde le gustaría que nos encontráramos?”.
Esté dispuesto a volver a visitar a la persona aunque ese no sea el mejor
momento para usted.
Duración 4 minutos
Circunstancia
La publicadora hace una revisita de casa en casa a la señora
Carmen para ofrecerle un curso bíblico. Después de ver un video que explica
cómo son los cursos, la señora expresa su deseo de estudiar, pero también
comenta que su horario es complicado por el trabajo y las responsabilidades
familiares. La publicadora escucha con atención y se adapta al horario que a la
señora le resulta más conveniente.
Publicadora: (Con entusiasmo y amabilidad)
¡Hola, señora Carmen! Qué alegría verla
nuevamente, ¿cómo ha estado?
Señora: (Con una sonrisa cálida)
Hola, Ana.
Estoy bien, gracias. Qué gusto que haya venido.
Publicadora: (Agradecida)
Gracias, me
alegra que esté bien. Como conversamos la última vez, hoy quería mostrarle un
video muy breve que explica cómo son nuestros cursos bíblicos y sus beneficios.
Se llama ¿Cómo son nuestros cursos bíblicos? ¿Te parece si lo vemos juntas?
Señora: (Con interés)
Claro que sí, me parece bien.
(Pausa
breve, simulando que terminaron de ver el video)
Publicadora: (Con una sonrisa y tono reflexivo)
¡Qué
interesante, verdad? El video mencionó que nuestros cursos están completamente
basados en la Biblia y ayudan a encontrar principios prácticos para mejorar la
vida familiar y afrontar mejor las dificultades.
Señora: (Asintiendo con sinceridad)
Sí, me
pareció muy interesante. Lo que más me llamó la atención es que uno puede
escoger cuánto tiempo dedicarle. Eso me importa mucho porque, entre el trabajo
y los niños, casi no tengo tiempo libre.
Publicadora: (Comprensiva)
La entiendo
perfectamente, y esa es una de las grandes ventajas: el curso se adapta a su
horario y ritmo. No hay presión. Puede avanzar poco a poco, como le sea cómodo.
Señora: (Con curiosidad)
También me gustó eso de que hay videos
explicativos. Hace que todo se vea más fácil y agradable de aprender.
Publicadora: (Afirmando con entusiasmo)
Exacto.
Además, se puede hacer en persona, por teléfono o videollamada, lo que sea más
conveniente para usted.
Señora: (Con una sonrisa)
Me encantó la forma en que lo presentan… me
anima mucho .
Publicadora
(animada y con tono positivo):
—¡Qué bueno escuchar eso! Me alegra mucho que esté motivada para comenzar un
curso bíblico. Solo faltaría ponernos de acuerdo con el día y la hora que le
queden mejor.
Señora
(con un suspiro, preocupada):
—Ese es mi problema… ya se me terminaron las vacaciones y esta semana vuelvo al
trabajo. Cuando llego a casa, entre preparar todo para mi esposo y los niños,
quedo agotada. Y los fines de semana también ando ocupada. Pero, sinceramente,
sí quiero empezar el curso, porque me gusta cómo me explica la Biblia.
Publicadora
(con empatía):
—La entiendo perfectamente, señora Carmen. Todos tenemos muchas
responsabilidades. Pero, ¿recuerda lo que decía el video? Este curso es
flexible, se adapta a su ritmo, y hasta con solo unos minutos ya puede
aprovecharlo. Incluso podríamos hacerlo por videollamada o teléfono si le
resulta más práctico.
Señora (pensándolo bien):
Bueno,
pensándolo bien... a eso de las 9 de la noche es cuando por fin se siente el
silencio en mi casa. Los niños ya están durmiendo y mi esposo ya cenó. A esa
hora sí podría estar tranquila para hacer el estudio por videollamada. Pero, ay
Ana, me da mucha pena con usted... me imagino que a esa hora ya estará
descansando o incluso durmiendo. No quiero ser una molestia.
Publicadora (sonriendo, con disposición):
¡No se
preocupe por eso, señora Carmen! De verdad, no es ninguna molestia. Mi meta es
que usted pueda disfrutar de estas verdades bíblicas en el momento en que se
sienta más relajada para aprovecharlas. Yo me organizo con mucho gusto para que
nos conectemos por videollamada a las 9 de la noche. Lo importante es que usted
tenga ese espacio para usted y para Dios. La felicito de corazón por tomar esta
decisión tan bonita a pesar de su rutina tan ocupada
Señora (aliviada y contenta):
—Ay, muchas gracias. Eso me anima mucho. Entonces, ¿le parece si comenzamos
este lunes después de las 9?
Publicadora (con entusiasmo):
—¡Excelente! Me parece perfecto. Este lunes la llamo y empezamos el curso por
videollamada.
Señora (agradecida):
—De verdad, Muchas gracias por su paciencia y por adaptarse a mi horario. Estoy
muy ilusionada.
Publicadora (despidiéndose cordialmente):
—Gracias a usted por su interés. Que tenga una linda tarde. Nos vemos el lunes.
Señora:
—Igualmente. Hasta el lunes.
Conclusión
En este
diálogo, la publicadora puso en práctica la lección 7, punto 3, ya que
se mostró dispuesta a adaptar su horario al de la señora Carmen. Aunque
la hora propuesta no era la más cómoda, la publicadora estuvo dispuesta a
ajustarse con tal de ayudarla a comenzar el curso bíblico. De este modo,
facilitó que la persona pudiera estudiar la Biblia sin sentirse presionada y
fortaleció su interés espiritual.
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