LA ATALAYA // Semana 26 DE ENERO A 1 DE FEBRERO // ARTÍCULO DE ESTUDIO 47
29 DE
DICIEMBRE DE 2025 A 4 DE ENERO DE 2026
¿Confiarías
en Jehová si obedecerlo significara dar lo último que tienes, como hizo la
viuda de Sarepta?
¡Qué alegría
tenerlos aquí en Comentarios y Respuestas para las Reuniones Te Jota!
Bienvenidos
a “Comentarios y respuestas para las reuniones TJ”.
vamos a preparar nuestros comentarios para la reunión
entresemana, en la sección Estudio bíblico de la congregación,
correspondiente a la semana 29 de diciembre de 2025 al 4 de enero de 2026.
Analizaremos
juntos las lecciones 48 y 49, donde veremos cómo Jehová recompensa la fe
sincera y también cómo actúa con justicia cuando alguien usa el poder para
hacer el mal.
Con mucho
cariño y disposición, ¡comencemos!"
Saludos mis
hermanos iniciamos con la lección 48 titulada
La primera
pregunta de esta lección es
¿Cómo
mostró la viuda de Sarepta que confiaba en Jehová?
La viuda de
Sarepta mostró su confianza en Jehová al alimentar primero a Elías con lo
último que tenía de harina y aceite, creyendo firmemente en la promesa de que
sus provisiones no se agotarían durante la sequía
¿Cómo
sabemos que Elías era de verdad un profeta de Dios?
Sabemos que
Elías era un verdadero profeta porque todo lo que dijo de parte de Jehová se
cumplió exactamente. La harina y el aceite no se acabaron durante la sequía,
tal como Jehová había prometido. Y, además, Jehová respondió a la oración de
Elías devolviendo la vida al hijo de la viuda, algo que nunca había ocurrido
antes.
¿Qué nos
enseña este relato de Jehová?
Jehová cuida de quienes confían plenamente en él.
La viuda no tenía casi nada, pero Jehová se aseguró de que no
le faltara alimento durante toda la sequía. Esto demuestra que Jehová ve las
necesidades reales de sus siervos y actúa a tiempo
Jehová cumple siempre lo que promete.
La harina y el aceite no se acabaron ni un solo día. Jehová
no exagera ni falla; cuando promete algo, lo cumple exactamente como lo dijo.
Jehová
respalda a sus siervos fieles.
Al responder la oración de Elías, Jehová confirmó que Elías era su profeta y
que hablaba en su nombre. Jehová siempre apoya a quienes lo representan con
lealtad.
Jehová se
interesa por personas de todas las naciones.
La viuda no era israelita, y aun así Jehová la ayudó. Esto muestra que su amor
no tiene fronteras y que valora la fe sincera venga de quien venga.
La viuda no era
israelita. Pero por su fe, fue bendecida grandemente. Esto muestra que la
salvación y el favor de Dios no están limitados por nacionalidad, sino por fe y
obediencia
Que Jehová
tiene poder sobre la vida y la muerte.
Resucitar al hijo de la viuda fue un milagro sin precedentes. Demostró que él
es el Dador de vida, y anticipó los milagros de Jesús y la esperanza de la
resurrección futura
¿Qué
lecciones prácticas podemos aprender de este relato?
Jehová
utilizó a Elías para cuidar y animar a la viuda. Hoy también puede usar a
ancianos, hermanos o textos bíblicos para darnos ánimo cuando lo necesitamos.
No
pensemos que nuestra situación es demasiado difícil para Jehová.
La muerte del niño parecía una tragedia sin solución, pero Jehová mostró que
incluso en las pruebas más dolorosas puede intervenir y dar esperanza.
Fortalezcamos
nuestra fe al ver cómo Jehová cumple sus promesas.
Después de ver el milagro, la viuda dijo con convicción que Elías era un hombre
de Dios. De igual manera, cada experiencia con Jehová puede ayudarnos a confiar
más en él.
La viuda
alimentó a Elías antes que a ella misma y a su hijo. Esto nos enseña que,
cuando priorizamos las cosas espirituales y la voluntad de Dios, Él se encarga
de que no nos falte lo necesario.
Dar de lo
que tenemos, no de lo que nos sobra: Ella compartió lo último que le quedaba para sobrevivir.
Aprendemos que la verdadera generosidad no depende de la cantidad, sino del
corazón; Jehová valora mucho los sacrificios que hacemos por los demás cuando
nosotros mismos tenemos poco.
Confiar
en las promesas divinas: A pesar de la sequía y el hambre, la viuda creyó en la palabra de Jehová
transmitida por su profeta. En momentos de incertidumbre económica o personal,
debemos confiar en que Jehová cumplirá sus promesas de cuidarnos.
La
importancia de la hospitalidad: Al recibir a un extraño en su casa, la viuda recibió
bendiciones increíbles. Esto nos motiva a ser hospitalarios con nuestros
hermanos y con quienes sirven a Jehová de tiempo completo, pues esto fortalece
nuestra fe.
La
oración como primer recurso: Cuando el niño murió, Elías no se rindió ni buscó soluciones
humanas primero; acudió de inmediato a Jehová en oración. Esto nos recuerda que
la oración es nuestra herramienta más poderosa frente a las tragedias.
La viuda
solo tenía harina y aceite para una última comida, pero obedeció y primero hizo
un pan pequeño para Elías. Jehová multiplicó lo poco que tenía. Hoy, cuando
demos prioridad al Reino (predicación, reuniones, donaciones), Jehová nos
proveerá lo necesario
No juzguemos
a las personas por su nacionalidad o situación. La viuda no era israelita y era
pobre, pero por su fe Jehová la bendijo con provisión diaria y resurrección de
su hijo. Hoy, prediquemos a toda clase de personas; Jehová atrae a los que
tienen corazón sincero
Comentario
adicional
La viuda no
se negó cuando Elías le pidió un vaso de agua, aunque estaba ocupada recogiendo
leña. En vez de decir: “No tengo tiempo”, respondió con bondad y
servicio. Si hubiera actuado con mala actitud y lo hubiera rechazado, se
habría perdido la protección de Jehová y el milagro de la harina y el aceite
que no se acabaron. Este detalle nos enseña que pequeñas acciones y
hospitalidad pueden abrir las puertas a grandes bendiciones.
Pasamos a la
lección 49 titulada
La primera
pregunta de esta lección es
¿Qué hizo
Jezabel para quedarse con el viñedo de Nabot?
Jezabel escribió cartas a los ancianos y oficiales de la ciudad, ordenándoles
que acusaran falsamente a Nabot de maldecir a Dios y al rey. Luego lo mataron a
pedradas basándose en ese falso testimonio, y así Acab pudo apropiarse de su
viñedo
¿Por qué
castigó Jehová a Jezabel?
Jehová castigó a Jezabel porque fue cruel, injusta y desobediente. Ella asesinó
a personas inocentes, promovió la adoración a ídolos y usó su poder para hacer
el mal. Jehová veía todas sus acciones y, en el momento indicado, ejecutó su
justicia sin pasar por alto ninguna de sus maldades.
¿Qué nos
enseña este relato de Jehová?
Que
Jehová ve todo, incluso lo que se hace en secreto.
Jezabel creía que podía manipular a líderes, falsificar acusaciones y escapar
del juicio. Pero Jehová vio cada acto de maldad. Este relato nos recuerda que nada
está oculto ante sus ojos
Que
Jehová odia la idolatría y la injusticia.
Jezabel no solo adoraba a Baal, sino que impuso esa religión falsa en Israel.
Su fin terrible muestra que la rebelión contra Dios tiene consecuencias
Jehová
odia la injusticia y el abuso de poder.
El caso de Nabot demuestra que Jehová no aprueba que alguien use su posición
para oprimir, mentir o matar con tal de conseguir beneficios personales
Jehová
limpia su pueblo del mal.
Al castigar a Jezabel y eliminar la adoración a Baal, Jehová mostró que no
permite que la maldad permanezca para siempre entre su pueblo.
¿Qué
lecciones prácticas podemos aprender de este relato?
El poder
sin principios lleva a la destrucción.
Jezabel usó su posición para cometer crímenes. Hoy, quienes tienen influencia
deben usarla con justicia, no para aprovecharse de otros.
La
paciencia de Dios no significa permisión permanente.
Aunque Jezabel gozó de poder por años, el juicio llegó. Esto nos alerta a no
abusar de la misericordia de Jehová como si fuera debilidad.
No usemos
el poder o la autoridad para hacer el mal.
Jezabel abusó de su posición para conseguir lo que quería. Este relato nos
enseña a usar cualquier responsabilidad que tengamos con humildad y respeto por
los principios de Jehová.
No
envidiemos a los malvados cuando parecen prosperar.
Por un tiempo, Jezabel y Acab consiguieron lo que querían, pero su final fue
terrible. Jehová siempre ajusta las cuentas.
No
dejemos que el deseo nos lleve a pecar.
Acab permitió que su frustración y su deseo por el viñedo lo dominaran. Si no
controlamos nuestros deseos, estos pueden llevarnos a decisiones que desagradan
a Jehová
Mantengámonos
firmes en lo correcto, aunque tenga un costo.
Nabot prefirió obedecer la Ley de Jehová antes que agradar a un rey. Su ejemplo
nos anima a no ceder a presiones injustas en el trabajo, la escuela o la
familia
Confiemos
en que Jehová hará justicia.
Puede parecer que los malvados se salen con la suya, pero Jehová actúa en el
momento indicado. No necesitamos vengarnos ni desesperarnos; Jehová se
encargará
Nabot
decidió obedecer la ley de Jehová sobre la propiedad de la tierra antes que
complacer al rey. Esto nos enseña que debemos ser fieles a los principios
bíblicos, incluso cuando personas con autoridad nos presionen para que los
pasemos por alto.
El rey Acab
tenía todo, pero se dejó dominar por el deseo de tener lo que no le pertenecía.
Aprendemos que si no controlamos nuestros deseos y la ambición, podemos perder
el juicio y terminar cometiendo pecados graves.
Los ancianos
de la ciudad obedecieron las órdenes malvadas de Jezabel por miedo al poder.
Esto nos recuerda que nunca debemos participar en mentiras o injusticias contra
otros, aunque alguien importante nos lo pida o nos sintamos intimidados.
Aunque Nabot
era un hombre sencillo comparado con el rey, Jehová se fijó en su lealtad y no
dejó que su muerte quedara impune. Esto nos asegura que nuestra fidelidad
individual es muy valiosa para Dios, sin importar nuestra posición social.
Jezabel se
burló de la justicia durante mucho tiempo, pero al final recibió su castigo. La
lección práctica es que no debemos desanimarnos cuando vemos injusticias en el
mundo actual; debemos confiar en que Jehová pondrá las cosas en su lugar en el
momento exacto.
No usemos
nuestro poder o posición para oprimir a los demás. Acab y Jezabel abusaron de
su autoridad real para robar y matar. Si tenemos alguna responsabilidad (en el
trabajo, la familia o la congregación), usémosla con justicia y bondad, nunca
para aprovecharse de otros
Acab escuchó
a Jezabel y terminó con sangre inocente en sus manos. No dejemos que amigos,
familiares o compañeros malos nos empujen a hacer lo incorrecto
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