Busquemos perlas escondidas // 16 AL 22 DE MARZO // ISAÍAS 45 - 47

 



Busquemos perlas escondidas

16-22 DE MARZO

ISAÍAS 45-47


Saludos mis hermanos iniciamos con la lectura de Isaías capítulo 46 versículo 10 que nos dice

Desde el principio, yo predigo el final y, desde mucho tiempo atrás, cosas que todavía no se han hecho. Yo digo: ‘Mi decisión se mantendrá, y haré cualquier cosa que yo desee’.

La pregunta es

¿Sabía Jehová “desde el principio” que Adán y Eva iban a pecar?

No necesariamente. Aunque Jehová tiene la capacidad de saber “desde el principio el final”, no siempre usa esa capacidad. Su sabiduría incluye poder conocer el futuro, pero él decide cuándo usar esa capacidad y cuándo no, según Su sabiduría infinita. Por eso, aunque podía prever lo que ocurriría, no significa que haya decidido saber de antemano que Adán y Eva pecarían.

 

Comentario adicional

Al igual que ocurre con su poder, Dios decide cuándo es oportuno saber lo que va a pasar y cuándo no; habría sido totalmente contradictorio con su sabiduría perfecta y su amor haber creado a la primera pareja humana bajo una condena inevitable al fracaso, especialmente ante la mirada de los ángeles que alababan su obra.

Comentario adicional

Es como cuando vemos un partido grabado: podríamos adelantarlo para saber el resultado, pero normalmente preferimos verlo desde el principio. De manera similar, Jehová tenía la capacidad de saber lo que pasaría, pero decidió no hacerlo y esperar a ver qué elegirían Adán y Eva. decidió permitir que los acontecimientos en el Edén se desarrollaran según las decisiones libres de Adán y Eva.

 

¿QUÉ PERLAS ESPIRITUALES HA ENCONTRADO EN LA LECTURA BÍBLICA DE ESTA SEMANA?

 

Nuestra primera perla la tenemos en el capítulo 46 versículo 4

Aun cuando te hagas viejo, yo seré el mismo; aun cuando te llenes de canas, yo te seguiré sosteniendo. Tal como lo he hecho, te llevaré, te sostendré y te salvaré.

Esta es una perla de gran consuelo para los hermanos mayores. Nos enseña que para Jehová nadie queda “obsoleto” o es una carga. Él valora la lealtad de toda una vida y promete darnos el aguante necesario cuando nuestras fuerzas físicas decaigan

 

Hermosa perla tenemos en el capítulo 45 versículo 18

Porque esto es lo que dice Jehová, el Creador de los cielos, el Dios verdadero, el que formó la tierra, el que la hizo y la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, sino que la formó para que fuera habitada: “Yo soy Jehová y no hay otro.

 Este texto revela el propósito original y eterno de Dios para nuestro planeta. Esta perla nos da la seguridad de que la Tierra nunca será destruida ni quedará deshabitada, confirmando que la promesa de un paraíso terrestre es parte del plan fundamental de Jehová desde la creación.

 

La siguiente perla la tenemos en el capítulo 47 versículo 10

Confiaste en tu maldad. Dijiste: “Nadie me ve”. Tu sabiduría y tu conocimiento son lo que te descarrió, y dices en tu corazón: “Yo soy única, y no hay nadie más que yo”.

Este versículo describe la arrogancia de Babilonia, que confió en su propia sabiduría y poder. Nos enseña que confiar en nuestras propias fuerzas o en sistemas humanos puede llevarnos al desastre. Este pasaje nos anima a examinar nuestro corazón y asegurarnos de que estamos poniendo nuestra confianza únicamente en Jehová

 

 

Excelente perla tenemos en el capítulo 47 versículos 13 y 14

Te has agotado de tanto consultar a tus muchos consejeros. Que se levanten ahora y te salven, esos que adoran los cielos, los que observan las estrellas, los que en luna nueva hacen predicciones sobre las cosas que te vendrán encima. ¡Mira! Ellos son como rastrojo. Un fuego los consumirá. No podrán salvarse del poder de las llamas.

El texto muestra la inutilidad de buscar guía en el ocultismo, la astrología o las predicciones humanas. Esta perla nos advierte que confiar en fuentes de sabiduría que no provienen de Jehová solo lleva al fracaso, y nos motiva a buscar dirección exclusivamente en su Palabra, la Biblia.

 

La siguiente perla la tenemos en el capítulo 45 versículo 22

Acudan a mí y se salvarán, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios y no hay otro.

Aquí Jehová hace una invitación abierta a toda la humanidad. Esta perla muestra que la salvación no está limitada a un grupo pequeño, país o raza, sino que cualquier persona que se vuelva a Jehová puede beneficiarse de su amor y su guía.

 

Muy buena perla tenemos en el capítulo 46 versículo 9 que nos dice

Acuérdense de las cosas anteriores de mucho tiempo atrás, de que yo soy Dios y no hay otro. Yo soy Dios, y no hay nadie como yo.

Jehová invita a recordar cómo ha actuado en el pasado para fortalecer nuestra fe. Esta perla nos enseña que analizar las obras de Jehová y el cumplimiento de sus promesas nos ayuda a confiar más en que seguirá cumpliendo su propósito.

 

El capítulo 45 su versículo 9   contiene esta perla

¡Ay del que discute con aquel que lo hizo, porque es solo un pedazo de barro entre otros pedazos de barro que hay por el suelo! ¿Debe el barro decirle al Alfarero “¿Qué haces?”? ¿O debe tu obra decir “Él no tiene manos”?

Este versículo usa la ilustración del barro y el alfarero para mostrar la diferencia entre Jehová y los humanos. La perla nos recuerda que, como creación de Dios, debemos confiar en su sabiduría y no cuestionar arrogantemente sus decisiones o su manera de actuar.

 

La siguiente perla la tenemos en el capítulo 46 versículo 1

Bel se inclina, Nebo se agacha. Sus ídolos van sobre animales, sobre bestias de carga, como equipaje que pesa sobre los agotados animales.

Aquí leemos que los dioses falsos tenían que ser cargados por personas o animales, mostrando su inutilidad. Esta perla destaca el contraste con Jehová, quien no necesita ser sostenido por nadie; más bien, él es quien sostiene y ayuda a su pueblo.

 

Excelente perla tenemos en el capítulo 47 versículo 14

¡Mira! Ellos son como rastrojo. Un fuego los consumirá. No podrán salvarse del poder de las llamas. Estas brasas no son para mantenerse caliente y este fuego no es para sentarse enfrente de él.

Aquí se muestra la impotencia de los sabios y astrólogos de Babilonia para salvarla de la destrucción. Esta perla nos enseña que la sabiduría humana, la superstición o las prácticas ocultistas no pueden ofrecer verdadera protección ni guía.

 

Tenemos esta perla en el capítulo 45 versículo 19

No hablé en un lugar oculto, en una tierra de oscuridad; no le dije a la descendencia de Jacob: ‘Búsquenme sencillamente para nada’. Yo soy Jehová, el que dice lo que es justo y declara lo que es recto.

El texto nos recuerda que Jehová es un Dios transparente que se comunica con claridad. Esta perla nos asegura que servir a Dios no es una pérdida de tiempo ni un esfuerzo vacío; él promete resultados reales y bendiciones tangibles para quienes lo buscan con sinceridad, pues su palabra siempre es la verdad.

 

La siguiente perla la tenemos Enel capítulo 47 versículos 8 y 9

Ahora escucha esto, tú, amante de los placeres, la que se sienta confiada, la que dice en su corazón: “Yo soy única, y no hay nadie más que yo. No me quedaré viuda. Jamás sabré lo que es perder hijos”. Pero estas dos cosas te caerán encima de repente, en un solo día: perderás a tus hijos y quedarás viuda.

El texto advierte sobre las consecuencias de la arrogancia y de creerse invulnerable. Esta perla nos enseña que la seguridad basada en el poder humano o la riqueza es falsa y temporal. La verdadera seguridad solo se encuentra en mantener una relación humilde y constante con Jehová.

 

El capítulo 45 versículo 5 contiene esta perla

Yo soy Jehová y no hay otro. No hay Dios aparte de mí. Yo te daré fuerzas aunque no me hayas conocido

Jehová afirma con claridad que él es el único Dios verdadero. Esta perla fortalece nuestra convicción de que la adoración debe dirigirse exclusivamente a él, sin mezclarla con otras creencias o influencias.

 

Tenemos esta valiosa perla en el capítulo 45 versículo 16

Todos serán avergonzados y humillados; los fabricantes de ídolos se irán cubiertos de deshonra.

Este versículo muestra que todo lo que se opone a Jehová o pretende ocupar su lugar termina en vergüenza. Los ídolos parecían valiosos para quienes los fabricaban y adoraban, pero al final no podían defender a sus seguidores. La perla nos recuerda que confiar en cualquier cosa que sustituya a Jehová —sea poder, riquezas o ideas humanas— inevitablemente lleva a la desilusión.

 


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