SEAMOS MEJORES MAESTROS // Semana 23 DE FEBRERO A 1 DE MARZO // CUARTA ASIGNACION

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  SEAMOS MEJORES MAESTROS Cuarta asignación Haga discípulos lección 18 resumen, repaso y “Propóngase esto”. Utilice un artículo o video de la sección “Descubra algo más” para ayudarle a su estudiante a ver el amor que se muestran los testigos de Jehová el publicador estará trabajando en la lección   11 el punto 3 No hable demasiado.  No le explique al estudiante todo lo que sabe sobre cierto tema. Más bien, céntrese en la información que aparece en el manual de estudio. Cuando haga una pregunta, espere con paciencia a que su estudiante responda. Pero ¿y si no sabe la respuesta o dice algo que no está de acuerdo con la Biblia? Hágale más preguntas para que llegue a la conclusión correcta. Si el estudiante ya entendió la idea, pase al siguiente punto.   Circunstancia El publicador está realizando un curso bíblico en el hogar del estudiante. En esta ocasión están repasando la lección 18 del manual, incluyendo el resumen, las preguntas d...

SEAMOS MEJORES MAESTROS // Semana 23 DE FEBRERO A 1 DE MARZO // PRIMERA ASIGNACION

 






SEAMOS MEJORES MAESTROS


Empiece conversaciones

PREDICACIÓN INFORMAL. Busque la forma de contarle a la persona algo que aprendió recientemente en una reunión

La publicadora estará trabajando en la lección 4 el punto 3 que dice

No dé la impresión de sentirse superior. No haga sentir a la persona que usted lo sabe todo y que ella no sabe nada. Háblele siempre con respeto.

Duración 2 minutos

 

Circunstancia

La publicadora coincide con Laura en una reunión de padres en la escuela. Al conversar, Laura le comenta que está pasando por ansiedad y que no se sintió reconfortada con la respuesta que recibió en su iglesia. Con mucho respeto, la publicadora le comparte algo que aprendió recientemente en una reunión y le muestra un texto bíblico que demuestra que Dios sí se interesa por el sufrimiento humano.

 

Publicadora: (Sonriendo, con voz amigable)

 Laura! Qué gusto verte aquí en la reunión de padres. Hace días que no nos cruzábamos. ¿Cómo estás?

Señora: (Con tono cansado)

  Ana. Qué bueno verte. Siéntate aquí, está libre.. No he estado muy bien, para ser honesta.

Publicadora: (Con empatía, tono suave)

 Lamento escuchar eso, Laura. ¿Qué te ha pasado?

Señora: (Suspira)

 Últimamente he tenido crisis de ansiedad. Fui al médico, me dio medicamentos, pero no me están ayudando mucho.

Publicadora: (Asiente, con interés genuino)

Qué difícil debe ser eso. ¿Has probado algo más, como hablar con alguien o seguir algún consejo?

Señora: (Frustrada)

Sí, y hasta fui a hablar con el líder de la iglesia de mi comunidad, como me recomendaron. Pero no salí reconfortada. Le hice preguntas, y me dijo que Dios actúa de forma misteriosa. ¡Eso me hizo sentir peor! Si Dios permite todo esto, ¿es que no le importa?

Publicadora: ( con tono cálido)

Laura, entiendo cómo te sientes con esa respuesta. ¿Sabes? Hace poco, en una reunión a la que asistí, aprendimos algo que me pareció muy reconfortante sobre este tema. La Biblia dice que Dios sí está al tanto de lo que pasamos. Él conoce nuestro dolor y hasta lo siente con nosotros. Por ejemplo, hubo un momento en que los israelitas, los siervos de Dios, estaban sufriendo mucho. (Saca la Biblia o el celular). ¿Puedo leerte un texto que lo muestra?

Señora: (Curiosa)

Sí, claro, léemelo.

Publicadora: (Abre Isaías 63:9, lee con claridad)

Aquí dice, en Isaías 63:9: “Durante todas sus angustias, él también estuvo angustiado”. Esto muestra que cuando sus siervos sufrían, a Dios le dolía verlos así. Dios no es indiferente. Él conoce nuestro dolor… y lo siente como si fuera suyo. También dijeron que para muchos ha sido un alivio descubrir que Dios entiende su dolor, incluso cuando nadie más lo hace.

Señora: (Emocionada)

 ¡Vaya, no sabía que la Biblia decía eso! Es un alivio pensar que Dios sí sabe por lo que estoy pasando. Si él se da cuenta, entonces estoy segura de que no va a dejar que esto siga así para siempre. ¿Oye me explica en que reunió aprendiste eso?

Publicadora: (Sonriendo, con entusiasmo suave)

 ¡Exacto, Laura! Eso es lo que me encantó aprender. Mira, ya va a empezar la reunión de padres, pero me encantaría visitarte en tu casa esta semana para seguir hablando de esto y de lo que Dios promete para el futuro y te explico con más detalles sobre la reunión en la que aprendí esto,  ¿Te parece?

Señora: (Sonriendo, más animada)

 Sí, me encantaría. Necesito más de estas buenas noticias. ¿Puedes venir el jueves por la mañana?

Publicadora: (Asiente)

¡Perfecto, el jueves estaré ahí! Gracias por charlar,

 

Conclusión

En este diálogo, la publicadora puso en práctica la lección 4 punto 3, ya que habló con respeto y empatía, sin dar la impresión de sentirse superior ni minimizar los sentimientos de Laura. De manera sencilla, le contó algo que aprendió en una reunión y usó un texto bíblico apropiado para consolarla.


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