LA ATALAYA // Semana 16 al 22 DE FEBRERO // ARTÍCULO DE ESTUDIO 50
Tercera asignación
Crea un discurso con las siguientes especificaciones
Discurso
Título: Dios quiere que le oremos
El discursante estará trabajando en la lección 8 que nos dice
Enseñar con ejemplos
RESUMEN: Dé un toque de color a su enseñanza con ejemplos sencillos que
capten la atención de sus oyentes y enseñen puntos importantes.
Duración 5 minutos
Dios quiere que le oremos
Cuando tenemos un problema serio —una preocupación económica,
una enfermedad o una decisión difícil—, ¿qué solemos hacer?
La mayoría busca a alguien de confianza: un amigo cercano, un familiar, alguien
que escuche y se interese de verdad.
Ese ejemplo sencillo nos ayuda a entender una verdad
importante: Jehová quiere ser esa persona para nosotros.
El tema de este discurso es claro: Dios quiere que le oremos, no por
obligación, sino porque desea escucharnos, ayudarnos y tener una amistad
cercana con nosotros.
Hoy quiero compartir con ustedes tres razones fundamentales
por las que Dios desea que hablemos con él en oración.
Primera razón: Dios nos ofrece su amistad
Piensen por un momento en su mejor amigo. ¿Qué es lo que
mantiene viva esa amistad? Sin duda, la comunicación constante. Cuando dejamos
de hablar con un amigo durante mucho tiempo, ¿qué sucede? La relación se
enfría, nos distanciamos.
Pues bien, con Dios sucede algo similar. Él desea nuestra
amistad, y nos invita a hablar con él constantemente. Me gustaría que me
acompañen en la lectura de un texto bíblico que nos muestra esta hermosa
invitación. Por favor, abramos nuestras Biblias en Jeremías 29:12:
"Ustedes me llamarán, acudirán a mí en oración, y yo los
escucharé."
¿Notaron la promesa? Dios no solo nos invita a orar, ¡sino
que garantiza que nos escuchará! La Biblia también nos asegura en Salmo 145:18
que "Jehová está cerca de todos los que lo invocan". Cuanto más le
oremos, más estrecha será nuestra amistad con él.
Segunda razón: Dios quiere ayudarnos
Ahora quisiera que pensemos en algo que todos entendemos: el
amor de los padres. Imaginen a un niño pequeño que tiene hambre y le pide pan a
su padre. ¿Qué padre le daría una piedra? Ninguno, ¿verdad? Si el niño pide un
pescado para comer, ¿qué padre le daría una serpiente peligrosa? Ningún padre
amoroso haría eso.
Jesús usó precisamente este ejemplo para enseñarnos algo
maravilloso sobre Dios. Él dijo que si nosotros, siendo imperfectos, sabemos
dar cosas buenas a nuestros hijos, ¡cuánto más nuestro Padre celestial dará
cosas buenas a los que le piden!
Esto nos enseña algo hermoso: Dios no es indiferente a
nuestras necesidades. Él genuinamente se preocupa por nosotros. Permítanme
invitarlos a leer juntos 1 Pedro 5:7:
"Mientras echan todas sus inquietudes sobre él, porque
él se preocupa por ustedes."
¡Qué reconfortante es saber esto! Dios está deseando
ayudarnos. Por eso la Biblia nos anima: "No se inquieten por cosa alguna,
sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a
conocer sus peticiones a Dios" . Él quiere que acudamos a él cuando
tenemos problemas, cuando estamos preocupados, cuando necesitamos guía.
Tercera razón: Los humanos necesitamos a Dios
Hay algo fascinante que expertos en comportamiento humano han
observado: cientos de millones de personas sienten la necesidad de orar.
Incluso personas que dicen no creer en Dios, en momentos de crisis o
dificultad, oran. ¿Por qué sucede esto?
Es como si viniéramos con una necesidad incorporada, del
mismo modo que nacemos con la necesidad de comer, respirar o dormir. Y eso es
exactamente lo que somos: fuimos hechos con la necesidad de conectarnos con
nuestro Creador.
Jesús lo expresó de esta manera: "Felices son los que
tienen conciencia de su necesidad espiritual" (Mateo 5:3). Reconocer que
necesitamos a Dios no es una debilidad, ¡es sabiduría! Y una de las mejores
maneras de satisfacer esa necesidad espiritual es orándole a Dios a menudo.
Queridos amigos, hemos visto tres razones poderosas por las
que Dios quiere que le oremos:
Primero, porque él desea nuestra amistad y la oración nos
acerca a él.
Segundo, porque él se preocupa genuinamente por nosotros y
quiere ayudarnos con nuestras cargas.
Y tercero, porque nosotros, como seres humanos, fuimos
diseñados con una necesidad espiritual que solo él puede satisfacer.
La próxima vez que oren, recuerden: no están hablando con el
vacío. Están conversando con un Padre amoroso que los escucha, que se preocupa
por ustedes, y que está deseoso de fortalecer su amistad con cada uno.
Que todos cultivemos el hábito de la oración constante,
confiando en que, como nos asegura su Palabra, Dios está siempre cerca de
quienes lo invocan.
Comentarios
Publicar un comentario