Busquemos perlas escondidas // 6-12 DE ABRIL // ISAÍAS 50, 51

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  perlas escondidas Busquemos perlas escondidas 6-12 DE ABRIL ISAÍAS 50, 51   “He endurecido mi rostro como el pedernal”… ¿qué nos enseña esta poderosa expresión? Bienvenidos a comentarios y respuesta a las reuniones tj En este video estaremos analizando los capítulos 50 y 51 del libro de Isaías, para encontrar nuestras perlas escondidas correspondientes a la semana del 6 al 12 de abril. Con mucho cariño y disposición… ¡comencemos!     Reciban un cordial saludos mis hermanos iniciamos analizando lo que nos dice Isaias 51: 1 Escúchenme, ustedes, los que van tras la justicia, ustedes, los que buscan a Jehová. Fíjense en la roca de la que fueron cortados y en la cantera de la que fueron sacados.   La pregunta a responder es Al parecer, ¿qué quiere decir este texto Esta metáfora describe el origen de la nación de Israel, donde Abrahán es representado como la roca de la que fueron cortados y la matriz de Sara como la cantera de la que ...

SEAMOS MEJORES MAESTROS // Semana 19 al 25 DE ENERO DE 2026 // SEGUNDA ASIGNACION

 






Segunda asignación

Haga revisitas

DE CASA EN CASA. Use una de las “Verdades bíblicas que nos encanta enseñar”, del apéndice A del folleto Una obra de amor

La publicadora estará trabajando en la lección 9 el punto 4 que dice

Piense en la persona. Recuerde lo que han hablado y pregúntese:

a.     “¿Por qué necesita conocer la verdad?”.

b.     “¿Cómo mejoraría su vida ahora y en el futuro si estudiara la Biblia?”.

Duración 4 minutos

 

 

Circunstancia

La publicadora hace una revisita de casa en casa a la señora Marta, recordando una conversación previa y una duda que ella había expresado sobre la oración. Al tener presente sus inquietudes espirituales, la publicadora adapta la conversación a esa necesidad específica y utiliza una de las verdades bíblicas que nos encanta enseñar del apéndice A, para ayudarla a entender qué dice realmente la Biblia sobre cómo orar.

 

Publicadora: (Con tono amable)

Buenos días, señora Marta. Estoy aquí como habíamos acordado para hablar sobre la publicación que le dejé la semana pasada. ¿Qué le pareció?

Señora Marta: (Sonriendo)

 ¡Me pareció excelente! Me gustó mucho, la leí completa.

Publicadora: (Felicitándola)

¡Qué alegría me da escuchar eso! Me alegra mucho que haya disfrutado leyendo la publicación. Recuerdo que en la ocasión pasada me comentaste que tenias una duda respecto a las oraciones

Señora Marta: (Reflexionando, compartiendo sus pensamientos)

Si ,,, me alegra que lo recuerdes es que eso de la oración me tiene algo triste. Estoy muy confundida. En las iglesias les rezan a varios santos y hay rezos que no me sé de memoria. Además, no tengo santos en mi casa porque no tengo dinero para comprarlos. Y en otras religiones oran como gritando… En verdad, no sé cuál es la manera correcta.

Publicadora: (Escuchando con atención)

Es completamente normal sentir esa confusión. Muchas personas tienen dudas similares. La buena noticia es que la Biblia nos aclara muy bien cómo deben ser nuestras oraciones.

Señora Marta: (Interesada)

¿De verdad? Me gustaría saber qué dice la Biblia sobre eso.

Publicadora: (Buscando el texto bíblico)

Jesús, en una ocasión, fue consultado por sus discípulos sobre cómo debían orar. Su respuesta está registrada en Lucas 11:2. ¿Quiere leerlo usted misma?

Señora Marta: (Leyendo en voz alta)

“Entonces, él les dijo: ‘Cuando oren, digan: Padre, que tu nombre sea santificado. Que venga tu Reino…’”

Publicadora: (Preguntando con claridad)

Según lo que acabamos de leer, ¿a quién dirige Jesús esta oración?

Señora Marta: (Respondiendo)

 A su Padre.

Publicadora: (Asintiendo con entusiasmo)

¡Muy bien! A su Padre, Dios. Jesús les dijo a sus discípulos que la oración debe dirigirse a Dios, no a un santo ni a nadie más, sino directamente a Dios.

Señora Marta: (reflexionando en voz alta)

Es cierto… No lo había visto de esa manera, y tantas veces que uno repite esa oración. Entonces, nuestras oraciones deben ir exclusivamente a Dios.  y entonces,  ¿Está bien orar siete “Padre nuestro” al día?

Publicadora: (Guiando hacia otro texto bíblico)

Sigamos leyendo la Biblia para ver qué más nos dice. Vamos a Mateo 6:7. Estas son palabras de Jesús explicando a sus discípulos cómo orar. ¿Quiere leerlo?

Señora Marta: (Leyendo en voz alta)

“Cuando ores, no repitas lo mismo una y otra vez, como hace la gente de las naciones, que cree que será escuchada por usar muchas palabras.”

Señora Marta: (Entendiendo el mensaje)

Esto está claro. Dice que no deberíamos repetir lo mismo muchas veces, como los rezos.

Publicadora: (Felicitándola con calidez)

 ¡Exacto! Has entendido perfectamente. Las oraciones deben ser dirigidas a Dios, y no debemos ser repetitivos.

Señora Marta: (Reflexionando con gratitud)

 Este es un tema muy interesante. Te agradezco mucho por escuchar mis dudas y ayudarme a aclararlas.

Publicadora: (Felicitándola nuevamente)

“Por lo que hemos conversado, se nota que usted disfruta aprender cosas espirituales, y eso es muy valioso para Jehová. Tenemos un curso bíblico que ayuda a entender la Biblia de manera sencilla y práctica.
Si le parece, la próxima semana puedo volver y empezar mostrándole cómo funciona.”.

Señora Marta: (Aceptando con alegría)

¡Claro que sí! Me encantaría.

Publicadora: (Despidiéndose cordialmente)

 Perfecto, estaré aquí el fin de semana. Que tengas un excelente día, señora Marta.

Señora Marta: (Sonriendo)

 Igualmente, hasta pronto.

Conclusión final

En este diálogo, la publicadora pensó en la persona al recordar sus dudas sobre la oración y mostrarle, con la Biblia, respuestas claras y reconfortantes. De esta manera, aplicó bien la lección 9, punto 4, ayudando a la señora Marta a ver cómo conocer la verdad puede mejorar su vida ahora y fortalecer su relación con Dios, además de motivarla a comenzar un curso bíblico.


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