LA ATALAYA // Semana 16 al 22 DE FEBRERO // ARTÍCULO DE ESTUDIO 50
Segunda asignación
Haga revisitas
DE CASA EN CASA. Use una de las “Verdades bíblicas que nos
encanta enseñar”, del apéndice A del folleto Una obra de amor
La publicadora estará trabajando en la lección 9 el punto 4
que dice
Piense en la persona. Recuerde lo que han hablado y pregúntese:
a. “¿Por qué necesita conocer la
verdad?”.
b. “¿Cómo mejoraría su vida ahora y en
el futuro si estudiara la Biblia?”.
Duración 4 minutos
Circunstancia
La
publicadora hace una revisita de casa en casa a la señora Marta, recordando una
conversación previa y una duda que ella había expresado sobre la oración. Al
tener presente sus inquietudes espirituales, la publicadora adapta la
conversación a esa necesidad específica y utiliza una de las verdades bíblicas
que nos encanta enseñar del apéndice A, para ayudarla a entender qué dice
realmente la Biblia sobre cómo orar.
Publicadora:
(Con tono amable)
Buenos días,
señora Marta. Estoy aquí como habíamos acordado para hablar sobre la
publicación que le dejé la semana pasada. ¿Qué le pareció?
Señora
Marta: (Sonriendo)
¡Me pareció excelente! Me gustó mucho, la leí
completa.
Publicadora:
(Felicitándola)
¡Qué alegría
me da escuchar eso! Me alegra mucho que haya disfrutado leyendo la publicación.
Recuerdo que en la ocasión pasada me comentaste que tenias una duda respecto a
las oraciones
Señora
Marta: (Reflexionando, compartiendo sus pensamientos)
Si ,,, me
alegra que lo recuerdes es que eso de la oración me tiene algo triste. Estoy
muy confundida. En las iglesias les rezan a varios santos y hay rezos que no me
sé de memoria. Además, no tengo santos en mi casa porque no tengo dinero para
comprarlos. Y en otras religiones oran como gritando… En verdad, no sé cuál es
la manera correcta.
Publicadora:
(Escuchando con atención)
Es
completamente normal sentir esa confusión. Muchas personas tienen dudas
similares. La buena noticia es que la Biblia nos aclara muy bien cómo deben ser
nuestras oraciones.
Señora
Marta: (Interesada)
¿De verdad?
Me gustaría saber qué dice la Biblia sobre eso.
Publicadora:
(Buscando el texto bíblico)
Jesús, en
una ocasión, fue consultado por sus discípulos sobre cómo debían orar. Su
respuesta está registrada en Lucas 11:2. ¿Quiere leerlo usted misma?
Señora
Marta: (Leyendo en voz alta)
“Entonces,
él les dijo: ‘Cuando oren, digan: Padre, que tu nombre sea santificado. Que
venga tu Reino…’”
Publicadora:
(Preguntando con claridad)
Según lo que
acabamos de leer, ¿a quién dirige Jesús esta oración?
Señora
Marta: (Respondiendo)
A su Padre.
Publicadora:
(Asintiendo con entusiasmo)
¡Muy bien! A
su Padre, Dios. Jesús les dijo a sus discípulos que la oración debe dirigirse a
Dios, no a un santo ni a nadie más, sino directamente a Dios.
Señora
Marta: (reflexionando en voz alta)
Es cierto…
No lo había visto de esa manera, y tantas veces que uno repite esa oración.
Entonces, nuestras oraciones deben ir exclusivamente a Dios. y entonces, ¿Está bien orar siete “Padre nuestro” al día?
Publicadora:
(Guiando hacia otro texto bíblico)
Sigamos
leyendo la Biblia para ver qué más nos dice. Vamos a Mateo 6:7. Estas son
palabras de Jesús explicando a sus discípulos cómo orar. ¿Quiere leerlo?
Señora
Marta: (Leyendo en voz alta)
“Cuando
ores, no repitas lo mismo una y otra vez, como hace la gente de las naciones,
que cree que será escuchada por usar muchas palabras.”
Señora
Marta: (Entendiendo el mensaje)
Esto está
claro. Dice que no deberíamos repetir lo mismo muchas veces, como los rezos.
Publicadora:
(Felicitándola con calidez)
¡Exacto! Has entendido perfectamente. Las
oraciones deben ser dirigidas a Dios, y no debemos ser repetitivos.
Señora
Marta: (Reflexionando con gratitud)
Este es un tema muy interesante. Te agradezco
mucho por escuchar mis dudas y ayudarme a aclararlas.
Publicadora:
(Felicitándola nuevamente)
“Por lo que
hemos conversado, se nota que usted disfruta aprender cosas espirituales, y eso
es muy valioso para Jehová. Tenemos un curso bíblico que ayuda a entender la
Biblia de manera sencilla y práctica.
Si le parece, la próxima semana puedo volver y empezar mostrándole cómo
funciona.”.
Señora
Marta: (Aceptando con alegría)
¡Claro que
sí! Me encantaría.
Publicadora:
(Despidiéndose cordialmente)
Perfecto, estaré aquí el fin de semana. Que
tengas un excelente día, señora Marta.
Señora
Marta: (Sonriendo)
Igualmente, hasta pronto.
Conclusión
final
En este
diálogo, la publicadora pensó en la persona al recordar sus dudas sobre la
oración y mostrarle, con la Biblia, respuestas claras y reconfortantes. De esta
manera, aplicó bien la lección 9, punto 4, ayudando a la señora Marta a ver
cómo conocer la verdad puede mejorar su vida ahora y fortalecer su relación con
Dios, además de motivarla a comenzar un curso bíblico.
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