LA ATALAYA // Semana 16 al 22 DE FEBRERO // ARTÍCULO DE ESTUDIO 50
Título: ¿A quién me gustaría parecerme?
Durante el discurso,
use la imagen
El discursante estará trabajando en la lección 9 que no dice
Usar bien las ayudas visuales
RESUMEN: Use medios visuales para que las ideas importantes sean más fáciles
de entender y de recordar.
Discurso: ¿A quién me gustaría parecerme?
Introducción
tenemos metas en la vida.
Queremos llegar a un punto mejor que donde estamos ahora: mejorar como
personas, tomar buenas decisiones, agradar a Jehová.
Pero pensemos en algo con sinceridad:
no todos avanzan por el mismo camino ni llegan al mismo lugar.
Y aquí surge una pregunta clave:
¿A quién estoy siguiendo para llegar a donde quiero llegar?
Hoy examinaremos por qué es importante elegir con cuidado a
nuestros modelos a seguir, y usaremos una ayuda visual para recordar estas
lecciones importantes.
Por favor, observen la imagen proyectada. ¿Qué ven aquí? Vemos a dos
personas—un adulto y un joven—parados sobre un camino elevado de color naranja
que se destaca claramente sobre un laberinto gris y complicado. El adulto está
señalando el camino hacia adelante, guiando al joven. Mientras tanto, otras
personas abajo están perdidas en el laberinto, sin dirección clara, tratando de
encontrar su salida por sí mismas.
Esta imagen ilustra perfectamente nuestro tema: Si tienes a alguien que te sirva de
ejemplo—alguien que te muestre el camino correcto—alcanzarás tus objetivos más
rápido y evitarás perderte en los laberintos de la vida.
¿Notan la diferencia entre quienes están en el camino naranja
y quienes están abajo en el laberinto gris? Los que tienen un guía están en un
camino claro y elevado. Los que no tienen guía están confundidos, perdidos
entre las paredes del laberinto.
Esto ilustra una verdad bíblica fundamental. Acompáñenme en
la lectura de Hebreos 13:7:
"Acuérdense de los que llevan la delantera entre
ustedes, los cuales les han hablado la palabra de Dios, y al contemplar
detenidamente en qué para la conducta de ellos, imiten su fe"
¿Notan lo que dice este texto? No solo debemos admirar a alguien,
sino imitar su fe y conducta. En la imagen, el adulto no solo está
parado ahí—está activamente señalando el camino, mostrando dirección. Eso es lo
que hace un buen ejemplo: nos muestra cómo comportarnos.
Colin, un joven, comentó: "Aprendí mucho de la forma
de ser y comportarse de Adam, un amigo de mi misma religión. Es increíble que
todavía me acuerde de cosas específicas que hizo o dijo. Él ni se imagina el
impacto que tuvo en mi vida."
Miren la imagen otra vez. El joven en el camino naranja tiene una enorme
ventaja sobre quienes están abajo. ¿Por qué? Porque tiene a alguien que le
muestra el camino correcto. Así funciona con un buen ejemplo en nuestra vida:
nos ayuda a comportarnos de la manera correcta, evitándonos muchos errores y
confusión.
Elijan a quienes tengan cualidades que de verdad valgan la
pena. Y no se fijen solo en quienes sean populares o de su misma edad. Como
vemos en la imagen, a veces necesitamos que alguien con más experiencia nos
guíe.
Ahora vamos a leer juntos 1 Corintios 15:33:
"No se extravíen. Las malas compañías echan a perder los
hábitos útiles"
Observen cuidadosamente la imagen proyectada. ¿Ven cómo las personas en el
laberinto gris están solas, confundidas, sin saber hacia dónde ir? Imaginen lo
que deben estar sintiendo: frustración, ansiedad, incertidumbre. Las malas
compañías pueden arrojarnos a ese laberinto gris.
Esta imagen ilustra perfectamente cómo nuestros modelos a
seguir afectan nuestros pensamientos y sentimientos. Si seguimos a las personas
equivocadas o no tenemos a nadie que nos guíe, terminaremos como los que están
perdidos en el laberinto—confundidos, inseguros, sin saber qué camino tomar.
Tamara, una joven, lo expresó así: "Si siempre estás
comparándote con gente glamurosa, sentirás que eres feo y que no vales nada.
Podrías obsesionarte con tu apariencia."
Piensen en esto: Muchos jóvenes eligen como modelos a seguir a celebridades o
personas famosas. Pero esas personas los llevarían por un camino confuso, como
el laberinto gris de la imagen. En cambio, un buen ejemplo—como el adulto que
guía al joven en el camino naranja—les da paz mental y seguridad.
Al elegir, fíjense en las cualidades de la persona y no en su
apariencia. Recuerden que las apariencias engañan.
La Biblia dice: "El que anda con los sabios se hará
sabio".
Volvamos a nuestra imagen. Aquí está la lección más importante que ella nos
enseña: ¿Quién llegará más rápido a su destino? ¿El joven que camina por
el sendero naranja elevado con alguien que le muestra el camino? ¿O las
personas que están abajo en el laberinto, tratando de encontrar la salida por
sí mismas?
La respuesta es obvia. El camino naranja representa tener
un buen ejemplo—alguien que ya conoce el camino y puede mostrárnoslo. El
laberinto gris representa tratar de encontrar nuestro camino solos, sin guía,
cometiendo errores innecesarios.
Miriam, una joven cristiana, explicó cómo aplicó este
principio: "En lugar de ponerte un objetivo muy general como 'Quiero
ser más responsable', puedes decir: 'Quiero ser igual de responsable que Ana
porque ella siempre es puntual y se toma muy en serio sus tareas.'"
¿Ven la diferencia? Cuando tienen un ejemplo concreto—como el adulto en la
imagen que señala el camino—saben exactamente qué pasos tomar. No tienen que
adivinar o perderse en el laberinto de opciones.
Elijan a alguien que
tenga las cualidades que a ustedes les gustaría tener. Como muestra la imagen,
esa persona será como un camino elevado que los llevará por encima de los
obstáculos y confusiones de la vida.
Miremos juntos por última vez nuestra imagen. Ella nos ha estado enseñando una
lección fundamental: la diferencia entre tener un buen guía y no tenerlo es la
diferencia entre el camino naranja claro y el laberinto gris confuso.
Ahora la pregunta personal es: ¿En qué posición están
ustedes? ¿Están en
el camino naranja con alguien que los guía? ¿O están abajo en el laberinto,
tratando de encontrar su camino solos?
¿A quién pueden elegir como su guía? Consideren estos tres grupos:
Primero, gente de su edad. Miriam dijo: "Me gustaría parecerme a mi
mejor amiga. Siempre tiene tiempo para interesarse por los demás. Aunque es
menor que yo, veo que tiene cualidades muy bonitas que yo no tengo, y eso me
motiva a seguir su ejemplo."
Segundo, adultos. Pueden ser sus padres u otros adultos que tengan sus mismas
creencias—como el adulto en nuestra imagen que guía al joven. Annette comentó: "Sin
duda, mis padres son mi ejemplo a seguir. Tienen cualidades muy bonitas. Claro
que veo sus defectos, pero me doy cuenta de que aun así siguen siendo fieles a
lo que creen."
Tercero, personajes de la Biblia. Melinda explicó: "Decidí
imitar a varios personajes de la Biblia—Timoteo, Rut, Job, Pedro y la niña
israelita—y a cada uno lo elegí por una razón. Cuanto más aprendo sobre ellos,
más reales me parecen."
Consejo importante: No se conformen con elegir a una sola persona. El apóstol
Pablo dijo: "Fíjense en los que viven de acuerdo con el ejemplo que les
pusimos nosotros"
Y algo más: Ustedes también pueden ser un ejemplo para otros. La Biblia
dice: "Sé un ejemplo para los fieles por tu manera de hablar, tu conducta,
tu amor, tu fe, tu castidad" . Ustedes pueden ser como el adulto en la
imagen, guiando a otros por el camino correcto.
Conclusión
Hemos visto que:
1. La persona que elijan influirá en su
conducta—
2. Influirá en su forma de pensar y
sentir—
3. Puede facilitar o dificultar alcanzar
sus objetivos—
4. Pueden elegir entre gente de su edad,
adultos y personajes bíblicos
¿A quién se parecerán? La elección es suya. Pero recuerden la imagen de hoy: con un
buen ejemplo, estarán en el camino elevado. Sin uno, estarán perdidos en el
laberinto.
Elijan sabiamente, porque esa decisión determinará si caminan
por el sendero claro o si se pierden en la confusión.
Así que pensemos con sinceridad:
¿La persona a la que
sigo me está ayudando a cruzar el puente…
o me está dejando dando vueltas en el laberinto?
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