Busquemos perlas escondidas 28 DE SEPTIEMBRE A 4 DE OCTUBRE JEREMÍAS 38, 39

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  Busquemos perlas escondidas 28 DE SEPTIEMBRE A 4 DE OCTUBRE JEREMÍAS 38, 39   ¿Qué harías si vieras a un hermano siendo tratado injustamente? Hoy veremos el valiente ejemplo de un hombre que se atrevió a defender a Jeremías cuando nadie más lo hacía. Sean todos bienvenidos a busquemos perlas escondidas Con mucho cariño y disposición… ¡Comencemos!”     Reciban un cordial saludos hermanos, iniciamos con la lectura de Jeremias 39:6 y 7. El rey de Babilonia hizo que mataran a los hijos de Sedequías allí en Riblá, ante sus propios ojos. Y el rey de Babilonia también hizo que mataran a todos los nobles de Judá. Luego cegó a Sedequías y lo sujetó con grilletes de cobre para llevárselo a Babilonia. La pregunta de esta semana es ¿Qué mala decisión tomó Sedequías, y qué pueden aprender los cabezas de familia de su mal ejemplo? Sedequías tomó la mala decisión de no seguir el consejo de Jehová transmitido por Jeremías de rendirse a los caldeo...

SEAMOS MEJORES MAESTROS // 29 DE DICIEMBRE DE 2025 A 4 DE ENERO DE 2026 // SEGUNDA ASIGNACION

 





Haga revisitas

 PREDICACIÓN PÚBLICA.

El publicador estará trabajando en la lección 9 el punto 4, que dice

Piense en la persona. Recuerde lo que han hablado y pregúntese:

a.     “¿Por qué necesita conocer la verdad?”.

b.     “¿Cómo mejoraría su vida ahora y en el futuro si estudiara la Biblia?”.

 

Duración 4 minutos

 

Circunstancia
La publicadora realiza una revisita en una floristería, recordando una conversación anterior en la que la señora Carmen expresó su amor por la naturaleza y los animales. Durante la charla, Carmen plantea una inquietud sincera sobre por qué existen animales peligrosos si Dios es amoroso.

 

Publicadora (sonriendo con calidez):

Hola Carmen, estoy aquí en su floristería como quedamos la vez pasada, como a estado

Carmen (con una sonrisa cordial):
Hola Ana Bien gracias a Dios… pase, pase, siéntese un momento. Justo terminé de darle agua a mis plantas.

Publicadora (pasando con amabilidad):
—Gracias, qué amable. Se nota que le encantan las plantas… la vez pasada me comentó que le gusta mucho la naturaleza y los animales, ¿verdad?

Carmen:
 me fascinan… todo lo que tenga que ver con la naturaleza me llena de paz. Pero sabe… algo me he quedado pensando desde entonces.

Publicadora (con interés y voz suave):
—¿Ah sí? ¿Qué cosa, Carmen?

Carmen (mirando con expresión de duda):
—Pues... si Dios es un Dios tan amoroso como dicen… ¿por qué creó animales tan peligrosos como los leones o los osos? ¿Por qué tienen ese instinto de matar? A veces eso me confunde…

Publicadora (asintiendo con comprensión):
—Qué buena pregunta, Carmen. De verdad que no todos se detienen a pensar en eso. Es natural preguntárselo porque hoy día los animales cazan para alimentarse o atacan para protegerse. Ese instinto de defensa o de caza es parte de cómo han sobrevivido en este mundo tan diferente al que Dios creó al principio.

Carmen (con expresión pensativa):
—Ahhh… claro, es por eso que atacan. Para comer o para defenderse… tiene sentido.

Publicadora (con voz tranquila):
—Exacto. Pero fíjese que según la Biblia, en el principio las cosas no eran así. Cuando Dios creó a los humanos y a los animales, su propósito no era que unos se mataran a otros. Los creó para que vivieran en paz, en armonía… sin violencia. Las circunstancias de ese tiempo eran completamente diferentes a las de hoy.

Carmen (interesada):
—¿Y los animales… no eran peligrosos?

Publicadora (negando suavemente con la cabeza):
—No, para nada. Los animales no eran una amenaza para el hombre… ni el hombre para los animales. Mire lo que dice este texto en Génesis 1:29. ¿Le gustaría leerlo usted misma?

Carmen (tomando la Biblia con interés):
—Sí, claro... (leyendo despacio) “Les he dado toda vegetación que da semilla que está sobre la superficie de toda la tierra y todo árbol en el cual hay fruto de árbol que da semilla. Que les sirva a ustedes de alimento”.

Publicadora (asintiendo con una sonrisa):
—Así es… Dios dio a los primeros humanos, Adán y Eva, alimento vegetal, es decir frutas y vegetales no carne. Y fíjese que también lo hizo con los animales. Mire el siguiente versículo, Génesis 1:30.

Carmen (buscando y leyendo):
—“A toda bestia salvaje de la tierra y a toda criatura volátil de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra en que hay vida como alma les he dado toda la vegetación verde para alimento”… ¡Ah! O sea que… tampoco los animales mataban.

Publicadora (con voz serena y cálida):
—Exacto. Al principio todo era paz. Los animales no necesitaban cazar ni atacar para sobrevivir. Dios los diseñó para alimentarse de vegetación, no de carne. Pero con el tiempo, por causa del pecado y la imperfección que entraron en el mundo, eso cambió. Por eso hoy vemos que muchos animales cazan o se defienden… es una distorsión de aquel hermoso propósito original.

Carmen (reflexionando):
—Vaya… yo no sabía eso. Siempre pensé que los leones o los osos siempre habían sido agresivos. Pero ahora entiendo que no fue así desde el principio… Qué bonito sería que volvieran a ser mansos como antes.

Publicadora (con voz esperanzadora):
—Y sabe, Carmen, Jehová promete que en el futuro las cosas volverán a ser como al principio. Los animales serán mansos de nuevo… no habrá temor ni peligro. De hecho, hay profecías en la Biblia que muestran eso.

Carmen (con interés):
—¿De verdad? ¿Dios va a hacer que los animales sean mansos como cuando los creó?

Publicadora (con tono animado):
—Sí, así lo promete en su Palabra. Y no solo eso… también promete un mundo lleno de paz, donde los seres humanos disfrutarán de la naturaleza sin peligro. Esas y muchas otras preguntas podemos responderlas con la ayuda de un curso bíblico.

Carmen (con una sonrisa sincera):
—Qué interesante… me gustaría saber más de eso. Tal vez podríamos hablar sobre ese curso bíblico la próxima vez que venga, ¿qué le parece?

Publicadora (con una expresión de alegría):
—Por supuesto, Carmen. Me encantaría. La Biblia tiene respuestas maravillosas sobre nuestro Creador y el hermoso futuro que nos promete. Podemos ver cómo sería vivir en esa paz que tanto le gusta.

Carmen (asintiendo con entusiasmo):
—Perfecto… me parece muy bien. Entonces nos vemos en la próxima visita.

Publicadora:
—Sí, Dios mediante. Me dio mucho gusto conversar con usted de nuevo, Carmen. Cuídese mucho.

Carmen (sonriendo):
—Igualmente Ana. Que tenga un lindo día.

 

Conclusión final
La publicadora aplicó bien la lección 9, punto 4, al pensar en la persona y partir de sus intereses y preguntas. Mostró cómo conocer la verdad bíblica puede darle respuestas ahora y una esperanza para el futuro. Gracias a ese enfoque personal y considerado, Carmen se sintió comprendida y expresó su deseo de seguir aprendiendo mediante un curso bíblico en una próxima visita.


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