LA ATALAYA // Semana 16 al 22 DE FEBRERO // ARTÍCULO DE ESTUDIO 50
La publicadora estará trabajando en la lección 3 el punto 3 que nos dice
Muestre
empatía. Trate
de imaginar cómo se siente la persona.
a.
Pregúntese:
“¿Qué cosas es probable que le preocupen? ¿Qué puede parecerle interesante o
serle útil?”. Estas preguntas lo ayudarán a mostrarle bondad de forma sincera y
natural.
b.
Escuche
a la persona con atención para demostrarle que a usted le interesa lo que a
ella le preocupa. Si la persona empieza a hablarle de cómo se siente o le
cuenta un problema, no cambie el tema.
Duración 4
minutos
Circunstancia:
La publicadora está predicando de casa en casa y utiliza La Atalaya
número 1 del 2025 para iniciar una conversación sobre un mundo sin guerras. Sin
embargo, al notar que la señora está preocupada por el destino eterno de un
familiar fallecido que participó en una guerra, decide cambiar el enfoque de la
charla para abordar sus inquietudes. Con empatía y atención, guía a la señora a
través de textos bíblicos que explican el estado de los muertos
Publicadora:
(Con tono amable y respetuoso)
Buenos días, señora. Mi nombre es Ana, soy
testigo de Jehová. Estoy compartiendo esta revista con mis vecinos y no quería
pasarla por alto. (Mostrando la revista.) ¿Alguna vez se ha preguntado
si viviremos en un mundo sin guerras?
Señora: (Pensativa,
con tono serio)
Claro que sí! Yo odio las guerras. El único
que puede acabar con ellas es Dios.
Publicadora:
(Felicitándola con sinceridad)
Tiene toda la razón. Lo felicito por esa
respuesta. Precisamente, esta publicación explica cómo Dios pondrá fin a todas
las guerras de una vez por todas.
Señora: (Reflexionando,)
Mire… la
verdad es que yo odio las guerras porque perdí a un familiar que era militar.
Murió en una de esas guerras. Y desde entonces vivo preocupada… porque sé que
él tuvo que disparar y matar personas. Y como la Biblia condena el asesinato,
me atormenta pensar que ahora él esté en el infierno sufriendo.
Publicadora:
(Escuchando con atención y mostrando empatía)
Entiendo
perfectamente lo que me cuenta. Es muy duro perder a alguien tan especial, y
más cuando surgen esas dudas. Me alegra mucho que usted crea en la Biblia,
porque ella misma explica la situación de su familiar después de muerto.
Señora: (Interesada)
¿De verdad en la Biblia dice cómo están los
que ya murieron?
Publicadora:
(Sacando su Biblia y señalando un texto)
Sí, exactamente. Si gusta, podemos leer un
texto muy claro en Eclesiastés 9:5. ¿Le gustaría leerlo usted misma?
Señora: (Leyendo
en voz alta)
“Porque los
vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada en absoluto ni reciben
más recompensa, ya que todo recuerdo suyo ha caído en el olvido.”
Publicadora:
(Explicando brevemente el texto con claridad)
Fíjese en esa frase: los muertos no saben nada
en absoluto. Es como cuando alguien se desmaya y queda inconsciente, sin sentir
ni darse cuenta de nada. Así describe la Biblia a quienes han muerto.
Señora: (Asintiendo
lentamente, pensativa)
Ya veo… Aquí
la Biblia es clara. No esta sufriendo, Pero… ¿y los pecados que cometió? ¿No
los va a pagar?
Publicadora:
(Sonriendo cálidamente)
Vamos a buscar la respuesta en la Biblia.
Leamos Romanos 6:7.
Señora: (Leyendo
en voz alta)
“Porque el que muere queda absuelto de su
pecado.”
Publicadora:
(Explicando el texto con calma)
Esto significa que cuando una persona muere,
su registro pecaminoso ya no está en su contra. En otras palabras, pagó la
cuenta de todos sus pecados. ya no tiene una cuenta pendiente de pecados. Dios no lo sigue juzgando
por lo que hizo en vida.
Señora: (Sorprendida,
con una expresión de alivio)
Nunca había
leído eso. Entonces, mi primo no está en un infierno. ¡Qué alivio!
Publicadora:
(Sonriendo con calidez y felicitándola)
Exacto. Me
alegra que haya entendido este punto tan importante. Me gustaría volver a pasar
otro día para seguir hablando sobre este tema, y el porqué la creencia de un
infierno, si está de acuerdo.
Señora: (Aceptando
con alegría)
¡Claro que sí! Pase el fin de semana, así
también tendré tiempo para leer la publicación que me trajo sobre las guerras.
Publicadora:
(Despidiéndose cordialmente)
Perfecto, estaré aquí el fin de semana.
Gracias por su tiempo y por escuchar estas verdades tan importantes. Que tenga
un excelente día.
Señora: (Sonriendo
amablemente)
Igualmente,
hasta pronto.
Conclusión
breve de la asignación
En esta
escenificación, la publicadora aplicó con éxito el punto 3 de la lección 3,
mostrando empatía genuina. No se limitó a su presentación inicial, sino que
escuchó con atención los sentimientos de la señora, validó su dolor y la
consoló con textos bíblicos claros. Así demostró bondad de forma sincera y
natural, fortaleciendo la confianza para futuras conversaciones.
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